Durante años, cuando analizábamos de dónde llegaban los usuarios a una web, el mapa era bastante conocido: Google, redes sociales, anuncios, tráfico directo y sitios referidos.
En 2026 apareció un jugador que ya no podemos tratar como una curiosidad: el tráfico proveniente de plataformas de inteligencia artificial.
ChatGPT, Gemini, Perplexity, Copilot y otros motores de respuesta no solo están cambiando la manera en que buscamos información. También están empezando a convertirse en una nueva puerta de entrada hacia marcas, productos y servicios.
Y los primeros números empiezan a ser difíciles de ignorar.
Del buscador a la conversación
Shopify reveló recientemente que durante el segundo trimestre de 2026 las sesiones provenientes de plataformas de IA crecieron 197% interanual. Los pedidos originados desde ese tráfico también mostraron un crecimiento muy significativo.
Google sigue siendo, por lejos, una fuente de tráfico mucho mayor. Pero el dato interesante no está solamente en el volumen: está en cómo llegan esos usuarios.
La diferencia está en lo que ocurre antes del clic.
En una búsqueda tradicional, una persona puede visitar distintos resultados, comparar páginas, leer opiniones y volver varias veces antes de decidir.
Con una IA, buena parte de ese proceso puede ocurrir dentro de una conversación.
“Necesito esto.”
“¿Cuál me conviene?”
“Comparame estas opciones.”
“¿Qué marca elegirías?”
Cuando finalmente llega el clic, el usuario puede venir mucho más avanzado en su decisión.
Menos tráfico exploratorio, más usuarios preseleccionados
Los datos publicados por Shopify muestran justamente esa diferencia.
Una gran parte de las visitas provenientes de plataformas de IA comienza directamente en páginas de producto. Además, en determinadas categorías, estos usuarios mostraron tasas de conversión y tickets promedio superiores a otros canales.
Esto no significa que la IA vaya a reemplazar a Google.
Significa algo posiblemente más interesante para las marcas:
la IA está incorporándose al recorrido de decisión.
Y eso obliga a repensar qué entendemos por “estar bien posicionados”.
Ya no alcanza solamente con aparecer primero
Acá aparece una evolución natural del SEO.
Durante años trabajamos para que Google pudiera encontrar, interpretar y posicionar nuestro contenido. Hoy tenemos además motores de inteligencia artificial que leen información, comparan fuentes, construyen respuestas y eventualmente recomiendan marcas.
De ahí nacen conceptos como GEO (Generative Engine Optimization) o AEO (Answer Engine Optimization).
Pero detrás de todas esas siglas hay una pregunta mucho más sencilla:
Cuando una persona le pregunta a una IA por algo relacionado con tu negocio, ¿tu marca forma parte de la respuesta?
Ahí empieza una nueva batalla por la visibilidad.
El clic puede llegar mucho más tarde
Hay además un desafío para marketing: no siempre vamos a poder ver todo el recorrido.
Una persona puede investigar durante varios minutos dentro de una IA, conocer una marca, cerrar la conversación y después buscarla directamente en Google.
Para Analytics, quizás esa visita termine figurando como búsqueda orgánica o tráfico directo.
Para el usuario, sin embargo, el descubrimiento ocurrió dentro de la inteligencia artificial.
Esto hace que medir cuánto intervienen realmente estas plataformas en una decisión sea cada vez más complejo.
¿Qué cambia entonces para las marcas?
Mucho más que sumar ChatGPT a un reporte de Analytics.
Estamos entrando en un escenario donde contenido, SEO, reputación, estructura web, autoridad de marca y presencia digital empiezan a trabajar juntos para determinar quién aparece en estas nuevas respuestas.
Y ahí está el verdadero desafío.
No se trata de abandonar lo que funcionaba para perseguir la próxima moda. Google sigue siendo fundamental. Las redes siguen siendo fundamentales. La pauta sigue siendo fundamental.
Se trata de entender que apareció una nueva capa dentro del recorrido digital del consumidor.
Y las marcas que empiecen a comprenderla antes van a tener una ventaja.
Para cerrar
Durante mucho tiempo la pregunta fue:
“¿Aparecemos en Google?”
En 2026 empezamos a sumar otra:
“¿Qué pasa cuando alguien le pregunta a una IA por lo que nosotros hacemos?”
Porque quizás tu próximo cliente no llegue después de hacer diez búsquedas.
Quizás llegue después de una conversación.


